Beryl ayuda a proteger a la familia real de los asesinos, pero todos los atacantes se suicidan, y se pierden todas las pistas sobre el cerebro detrás del complot. Lucy cree que hay un conflicto entre la realeza y la religión en juego. Aunque Beryl quiere cancelar el recorrido por la capital para proteger al príncipe, el plan sigue adelante.











